...ABRAKADABRA...

Credo ut loquor... ut loquor creandum ero.

29.11.11

Plorāre

-¿Cuándo fue la ultima vez que lloraste? ¡Y no me digas que con una película que eso no vale!
-Mmhh…..

Y esa noche me quedé en silencio, sin saber que responder, porque legítimamente no recuerdo cuando fue la ultima vez que lloré… así, de dolor, de agonía, de sufrimiento, de verdadero destrozo, de entrega en la que se estrellan todos los sentimientos, de esas veces que vez como es que los vidrios rotos saltan en todas direcciones en cámara lenta… y como poco a poco se incrustan en tu interior… no lo recuerdo, pero si recuerdo que hay películas que me han hecho fabricar ese sentimiento, esa noche, prefería no decir nada, para evitar tu burla mordaz.

Recuerdo muy bien el llanto de la gente cuando ha estado en mis brazos, ha sido de todo tipo, desde ese sollozo tranquilo, hasta ese lamento inconsolable… Mi madre dice que los bebés cuando lloran lo hacen de distinta manera de cuando tienen hambre, a cuando tienen calor o están molestos, solo es cuestión de identificar el llanto… y vaya que es cierto, con los adultos es lo mismo, puedes identificar perfectamente cuando es que les han roto el corazón, cuando es un berrinche, o cuando fingen… Llorar es toda una ciencia metafísica emocional.

Creo que llorar es morir, es esa parte de ti que clama por un sediento final, clama por exterminar algo, que esa válvula de escape al fin termine y todo pueda a ser un reboot… si esta hipótesis fuese cierta… creo que he asesinado a mucha gente, ya que las he hecho llorar hasta el cansancio… y es que es  justamente esa la premisa, uno llora hasta quedar dormido, hasta depositar su dolor en alguien más, he ahí la verdadera entrega, la verdadera deposición a la redención, el volver al instinto de no fijarnos en como nos ven llorar, simplemente abrazar nuestro sentir, dejarnos ir y depurar la ansiedad de lo que sea  que nos está matando en el interior.

---

-¿Te gusta llorar?
-Esa pregunta es buena, no creo que me guste…pero lo disfruto.

Y en verdad lo creo,  aunque es absurdo, ya que si lo llevamos al contexto citado es como decir ‘¿Te gusta morir? Y asentir con regocijo y hasta provocarlo. En este punto, así me siento, quiero morir, pero el asunto es que no se como… y llevo rato pensando, mucho antes de iniciar este texto, cual es el propósito de estar aquí… si es que no puedo ‘morir’.

No planteo descubrir el hilo negro, ni decir ninguna verdad que ya haya sido dicha, pero hoy es que siento el fracaso en mi éxito, no le veo sabor a lo que hago, y no encuentro asombro en seguir un oficio, una rutina o lo que cualquiera de ustedes puede determinar como condición y convención social, ya ni siquiera estoy molesto con el destino o con la vida, voy mas allá de sentirme inútil, hoy creo que nada está realmente hecho para ser funcional en este mundo material, consumista y lo humanamente degradado y conocido como posible, hoy ya no entiendo nada, ni las matemáticas, ni el valor agregado, ni la cultura, ni el hambre, ni la injusticia… hoy solo sé… que me queda morir y nada más.

Morir…dormir, tal vez… soñar.

Algún día… no muy lejano, correré… directo hacia mi libertad.



H.

3.11.11

Navigāre


Hoy se que tengo que trabajar, pero me pesa la idea de que necesito escribir para hacerlo, mis palabras quiero emplearlas en muchas otras cosas, pero el tiempo no me es suficiente, mis ideas se escapan, pero mis sentimientos me acompañan…pero, ¿De que sirve sentir algo si no hay como expresarlo?

Últimamente hablo mucho, escribo bastante, pero mis pensamientos se quedan cortos… para cuando me doy cuenta, volteo atrás y descubro los fragmentos personales, he ahí cuando me doy cuenta del vacío con el que cuento y me siento ahora, para un escape, para recordarte, para decirte que te quiero.

No te enamores de mi.’ Escribiste, me agrada, me agrada tu sinceridad, me gusta que seas clara, que no dejaste soñar, ni despegar un solo momento una ala para volar, me parece justo, me parece real, me parece interesante, me parece que así debe ser.

Tontamente siento un alivio, pero a la vez una tortura, mi sonrisa me agobia, pero suspiro pensando que no debo de preocuparme, no es la primera vez que pasa, así que todo continúa cual debe ser, cual debe funcionar.

Me hundo entre imágenes, sacudo mis ojos y sigo viendo más y más cosas, los cierro y sigo viendo que nada se esconde, ni nada se olvida.

Te gusta que sea breve, así que hasta aquí me quedaré.

Solo un poquito, aunque en verdad… ya no se.
H.

9.10.11

Horror

Procuro no verterme en las noticias, no ser parte de una paranoia, de ofuscar cualquier pensamiento negativo, pero ayer mis pesadillas alcanzaron mi escondite, ni siquiera en la ciudad de la furia puedo escapar.

La violencia que no viví en toda mi residencia, se volvió latente en menos de 5 minutos… un hombre masacrando a otro a mazazos, mujeres gritando, la policía pasando de lado sin percatarse del suceso, un motociclista queriendo abordarme…  ¿Qué acaso la gente se está enfermando de psicosis, rabia o perdida de la razón?

Lecciones de vida supongo han de ser, es peligroso idolatrar a lo que sea, pero en este caso, es curioso cómo se voltean los papeles… ‘Es la ciudad más peligrosa y grande del mundo’ decían algunos, nunca lo vi venir, o al menos decidí no observarlo, por un tiempo esta ciudad de furia estuvo tranquila, ahora parece encender de nuevo su ira contra su pueblo… ¿O su pueblo se iracundiza porque no encuentra punto de fuga o escape en su mermaria vida?

Vengo de la ciudad donde todo arde en llamas, de donde no hay ley, ni poder posible que gobierne más que la indecisión de quienes dicen gobernar… pero no gobiernan ni su vida… y todavía dicen poder ser gobernantes… en fin, la ciudad de las balas ardientes, ahí donde todos temen, donde todos viven y no viven, donde nadie está seguro y todos se esconden, juraban ser superiores, prometían magnanimidad, calumniaban contra su propia capital… ahora su soberbia se los come a ellos vivos, sin que nada la detenga hasta que sola la muerte los vaya a enfrentar.

Por eso me exilio, me escondo del mundo, vivo en mi propia mente, en el único lugar donde realmente es mi hogar, en mi mismo me encierro una temporada, hasta sanarme por completo. Donde nadie corrompe mis pensamientos, donde todo es absoluto y nada es para siempre, solo aquí, en mi vida alterna, es donde todo es como lo deseo… pero ayer el ensueño fue roto con ese golpe de horror en la verdadera realidad.
Y yo no deseo el dinero, lo aborrezco de sobremanera, pero deseo tanto eso que el dinero justamente no puede comprar…  tengo la libertad pero parece contada por este consumismo innecesario, hoy soy egoísta y no vivo para nadie más… Lamento tener que dejar a mis musas, pero la vida me rige a que debo ser primero yo, después yo y al final… solo estaré yo.

El apocalipsis es ahora, y no en otro momento, hoy vivimos, hoy morimos, hoy renacemos, hoy sangramos, hoy transformamos, hoy quebramos, hoy temblamos, hoy reencontramos, hoy es todo y el pasado es nada. La vida continua, el mundo sigue girando y nosotros podemos ser parte de ello o desecharlo cual pañuelo a la basura, decidir… esa es la verdadera decisión.

Hoy el caos es mío y de nadie más, lo abrazo, lo como y lo llevo en la sangre, pero no lo disfruto, no lo tolero, no lo quiero, hoy prefiero estar en paz… y dejar atrás este error del horror. ¡Exijo mi satisfacción! Pagué por una vacación, y quiero mis tormentos, mis pesadillas, mis perturbaciones fuera de mi vista, hoy estoy donde debo de estar y no en esa tierra a la cual no regresaría si no tuviese que hacerlo… Nunca… nunca jamás.

The horror... The horror.

H.

29.9.11

Præcognitĭo




Porque yo se, que sé, lo que tengo que saber, por eso sé lo que nadie más ha de saber, ¿Quieres saber acaso como es que lo se? No te puedo decir, solo sé que lo sé.

Es un hecho definitivo que lo existente, esta ahí, fuera de la percepción que creamos.



H.

20.9.11

Candidātus illusio


Miro con mis recuerdos, sonrío con mi memoria, anhelo con mi boca, degusto con los ojos, siento los aromas con la piel, grito con mi corazón y…. despierto.

La selección está hecha, cada una maquiavélicamente escogida, tomada de entre los campos más fértiles, de entre las más deseadas, de ese racimo único… y todavía me atrevo a ser estrictamente escrupuloso, ellas no lo saben, pero yo sé bien, que solo una será la candidata perfecta para mis ilusiones… esas que son las más deleitables, esas que son las más reconfortantes, mis delirios de otoño, de los cuales solo mi pasado saben guardar.

De entre tantas hay nueva variedad, hay desde las más joviales, hasta las más categóricas, hay las que se ve que rompen en gustos, a como también tenemos las que ya son clásicos por experiencia, quienes ya han tenido el gusto de robarme momentos únicos de mis destellantes delirios de emoción, pero a todas se les comparte y da cabida. Está bien que me restrinjo, pero no está de más dejar algunas ninfas sueltas por el prado, mientras las demás gloriosamente se postran presumiendo su falsa belleza en agonía.

Ya me han reclamado, que soy un coleccionista de humanidades, pero ¿Qué acaso no los somos todos? ¿Que acaso no tenemos todos nuestros propios pensaderos en los cuales atrapamos nuestros más bellos e idílicos pensamientos de gloria? Quien se atreva a declamar que esto es una falacia, que abra su mente ante nosotros y compruebe que no existe remanencia en su pretérito de una añoranza amorosa perjuriosa, que desee manifestarse ilusoria y efímeramente como un esbozo de dulce amor por un suspiro, ¡Por un suspiro de una bella musa estaría dispuesto a entregar mi reino, si así se me pidiese! ¿Qué acaso si vos tuviese la oportunidad no daría lo mismo?

Sigo entre mi galante selección ‘Tu si, tu no, tu después, muy joven, muy ilusa, muy grande, fuera de moda, anticuada, me desairaste, te olvidaste de mi, innecesaria, banal, frívola, egocéntrica...’ y así consecutivamente, hasta ir descartándolas a todas, cuales pétalos que caen de la rosa a punto de helarse en el invierno. Suspiro, inspiro fuertemente y… duermo.

El viento arrecia, el norte viene a la deriva, pronto todo será tinieblas, y las más débiles correrán,  se ocultarán entre los arboles, los tejados olvidados o la maleza seca refugiándose ilusoriamente del agua que solo purifica, que solo nutre, pero que parece que a todas quema como ácido… ingenuamente en su pensar. Quienes se aterren, serán despojadas de esta carrera, contra ellas caerán los mejores estruendos, los rayos arremeterán sobre de ellas, desvaneciéndolas a cenizas, a inexistente materia en mis recuerdos.

Quienes soporten el diluvio, tendrán que envolverse en la hojarasca de un rápido vuelco en el viento, el seco terregal y la áspera viruta, doblegarán a las más egocéntricas y superfluas, el verdadero reto será, para quienes queden en pié para la ultima prueba.

La calma y la tranquilidad llegarán al final, acompañadas de la gélida noche, y la inerme mañana, la cual llegará con una completa armonía de espesa temperatura en descenso, quienes resulten miedosas ante la imponente helada, se quebrarán de dolor incipiente, quienes soporten todas las estaciones, quienes mantengan su fortaleza entera y de pié, se ganarán mi respeto, y he ahí, que estarán las musas verdaderas.

Y solo ahí, me daré la oportunidad, la ultima de todas, para tomar a quien prometa ser fiel ante cualquier adversidad, ante toda penuria, ante cualquier sacrificio… Pero como quiera mis espaldas he de cuidar, que esta selección año con año ha de venir, y de otras bastante listas y traicioneras me he de salvar, las más duras y listas son las que permanecen hasta el final, y cuando menos parece, en sus espinas guardan el veneno que doblega, y me convierten a mi en el ahora, candidato de sus propias ilusiones.

Por lo pronto, hoy prosigo con unas ganas desgarradoras de reír sin clemencia, por el caos que nos rodea y seguir la indiferencia sardónica, sin temor a perderlo todo. Inauguro las festividades para la apertura de esta convocatoria, para que todas las musas dispersas, se vanaglorien ante mi, y veremos de que son capaces, o como es que se disponen a vender sus almas ante mis próximos recuerdos.



H.

2.8.11

1984 - Novissimus homo

Winston había recobrado suficiente energía para hablar:


-¡No podréis conseguirlo! -dijo débilmente.
-¿Qué has querido decir con esas palabras, Winston?
-No podréis crear un mundo como el que has descrito. Eso es un sueño, un imposible.
-¿Por qué?
-Es imposible fundar una civilización sobre el miedo, el odio y la crueldad. No perduraría.
--¿Por qué no?
-No tendría vitalidad. Se desintegraría, se suicidaría. -No seas tonto. Estás bajo la impresión de que el
odio es más agotador que el amor. ¿Por qué va a serlo? Y si lo fuera, ¿qué diferencia habría? Supón que
preferimos gastarnos más pronto. Supón que aceleramos el tempo de la vida humana de modo que los
hombres sean seniles a los treinta años. ¿Qué importaría? ¿No comprendes que la muerte del individuo no
es la muerte? El Partido es inmortal.

Como de costumbre, la voz había vencido a Winston. Además, temía éste que si persistía su desacuerdo
con O'Brien, se moviera de nuevo la aguja. Sin embargo, no podía estarse callado. Apagadamente, sin argumentos, sin nada en que apoyarse excepto el inarticulado horror que le producía lo que había dicho
O' Brien, volvió al ataque.

-No sé, no me importa. De un modo o de otro, fracasaréis. Algo os derrotará. La vida os derrotará.
-Nosotros, Winston, controlamos la vida en todos sus niveles. Te figuras que existe algo llamado la naturaleza humana, que se irritará por lo que hacemos y se volverá contra nosotros. Pero no olvides que nosotros creamos la naturaleza humana. Los hombres son infinitamente maleables. O quizás hayas vuelto a tu antigua idea de que los proletarios o los esclavos se levantarán contra nosotros y nos derribarán. Desecha esa idea. Están indefensos, como animales. La Humanidad es el Partido. Los otros están fuera, son insignificantes.
-No me importa. Al final, os vencerán. Antes o después os verán como sois, y entonces os despedazarán.
-¿Tienes alguna prueba de que eso esté ocurriendo? ¿O quizás alguna razón de que pudiera ocurrir?
-No. Es lo que creo. Sé que fracasaréis. Hay algo en el universo -no sé lo que es: algún espíritu, algún
Principio contra lo que no podréis.
-Acaso crees en Dios, Winston?
-No.
-Entonces, ¿qué principio es ese que ha de vencernos?
-No sé. El espíritu del Hombre.
-¿Y te consideras tú un hombre?
-Sí.
-Si tú eres un hombre, Winston, es que eres el último. Tu especie se ha extinguido; nosotros somos los
herederos. ¿Te das cuenta de que estás solo, absolutamente solo? Te encuentras fuera de la historia, no
existes. -Cambió de tono y de actitud y dijo con dureza-: ¿Te consideras moralmente superior a nosotros
por nuestras mentiras y nuestra crueldad?
-Sí, me considero superior.

O'Brien guardó silencio. Pero en seguida empezaron a hablar otras dos voces. Después de un momento,
Winston reconoció que una de ellas era la suya propia. Era una cinta magnetofónica de la conversación que había sostenido con O'Brien la noche en que se había alistado en la Hermandad. Se oyó a sí mismo prometiendo solemnemente mentir, robar, falsificar, asesinar, fomentar el hábito de las drogas y la prostitución, propagar las enfermedades venéreas y arrojar vitriolo a la cara de un niño. O'Brien hizo un pequeño gesto de impaciencia, como dando a entender que la demostración casi no merecía la pena. Luego hizo funcionar un resorte y las voces se detuvieron.

-Levántate de ahí dijo O'Brien.
Las ataduras se habían soltado por sí mismas. Winston se puso en pie con gran dificultad.
-Eres el último hombre -dijo O'Brien-. Eres el guardián del espíritu humano. Ahora te verás como realmente
eres. Desnúdate.

Winston se soltó el pedazo de cuerda que le sostenía el «mono». Había perdido hacía tiempo la cremallera. No podía recordar si había llegado a desnudarse del todo desde que lo detuvieron. Debajo del «mono» tenía unos andrajos amarillentos que apenas podían reconocerse como restos de ropa interior. Al caérsele todo aquello al suelo, vio que había un espejo de tres lunas en la pared del fondo. Se acercó a él y se detuvo en seco. Se le había escapado un grito involuntario.

-Anda -dijo O'Brien-. Colócate entre las tres lunas. Así te verás también de lado.

Winston estaba aterrado. Una especie de esqueleto muy encorvado y de un color grisáceo andaba hacia
él. La imagen era horrible. Se acercó más al espejo. La cabeza de aquella criatura tan extraña aparecía deformada, ya que avanzaba con el cuerpo casi doblado. Era una cabeza de presidiario con una frente abultada y un cráneo totalmente calvo, una nariz retorcida y los pómulos magullados, con unos ojos feroces y alertas. Las mejillas tenían varios costurones. Desde luego, era la cara de Winston, pero a éste le pareció que había cambiado aún más por fuera que por dentro.

Se había vuelto casi calvo y en un principio creyó que tenía el pelo cano, pero era que el color de su cuero cabelludo estaba gris. El cuerpo entero, excepto las manos y la cara, se había vuelto gris como si lo cubriera una vieja capa de polvo. Aquí y allá, bajo la suciedad, aparecían las cicatrices rojas de las heridas, y cerca del tobillo sus varices formaban una masa inflamada de, la que se desprendían escamas de piel. Pero lo verdaderamente espantoso era su delgadez.

La cavidad de sus costillas era tan estrecha como la de un esqueleto. Las piernas se le habían encogido de tal manera que las rodillas eran más gruesas que los muslos. Esto le hizo comprender por qué O'Brien le había dicho que se viera de lado. La curvatura de la espina dorsal era asombrosa. Los delgados hombros avanzaban formando un gran hueco en el pecho y el cuello se doblaba bajo el peso del cráneo. De no haber sabido que era su propio cuerpo, habría dicho Winston que se trataba de un hombre de más de sesenta años aquejado de alguna terrible enfermedad.

-Has pensado a veces elijo OBrien- que mi cara, la cara de un miembro del Partido Interior, está avejentada y revela un gran cansancio. ¿Qué piensas contemplando la tuya?

Cogió a Winston por los hombros y le hizo dar la vuelta hasta tenerlo de frente.

-¡Fíjate en qué estado te encuentras! -dijo-. Mira la suciedad que cubre tu cuerpo. ¿Sabes que hueles como
un macho cabrío? Es probable que ya no lo notes. Fíjate en tu horrible delgadez. ¿Ves? Te rodeo el brazo
con el pulgar y el índice. Y podría doblarte el cuello como una remolacha. ¿Sabes que has perdido veinticinco kilos desde que estás en nuestras manos? Hasta el pelo se te cae a puñados. ¡Mira! -le arrancó un mechón dé pelo-. Abre la boca. Te quedan nueve, diez, once dientes. ¿Cuántos tenías cuando te detuvimos? Y los pocos que te quedan se te están cayendo. ¡¡Mira!!

Agarró uno de los dientes de abajo que le quedaban a Winston. Éste sintió un dolor agudísimo que le corrió por toda la mandíbula. O'Brien se lo había arrancado de cuajo, tirándolo luego al suelo.

-Te estás pudriendo, Winston. Te estás desmoronando. ¿Qué eres ahora? Una bolsa llena de porquería.
Mírate otra vez en el espejo. ¿Ves eso que tienes enfrente? Es el último hombre. Si eres humano, ésa es la
Humanidad.. Anda, vístete otra vez.

Winston empezó a vestirse con movimientos lentos y rígidos. Hasta ahora no había notado lo débil que
estaba. Sólo un pensamiento le ocupaba la mente: que debía de llevar en aquel sitio más tiempo de lo que se figuraba. Entonces, al mirar los miserables andrajos que se habían caído en torno suyo, sintió una enorme piedad por su pobre cuerpo. Antes de saber lo que estaba haciendo, se había sentado en un taburete junto al lecho y había roto a llorar. Se daba plena cuenta de su terrible fealdad, de su inutilidad, de que era un montón de huesos envueltos en trapos sucios que lloraba iluminado por una deslumbrante luz blanca. Pero no podía contenerse. O'Brien -le puso una mano en el hombro casi con amabilidad.

-Esto no durará siempre -le dijo-. Puedes evitarte todo esto en cuanto quieras. Todo depende de ti.
-¡Tú tienes la culpa! -sollozó Winston-. Tú me convertiste en este guiñapo. .
-No, Winston, has sido tú mismo. Lo aceptaste cuando te pusiste contra el Partido. Todo ello estaba ya
contenido en aquel primer acto de rebeldía. Nada ha ocurrido que tú no hubieras previsto.

Después de una pausa, prosiguió:

-Te hemos pegado, Winston; te hemos destrozado. Ya has visto cómo está tu cuerpo. Pues bien, tu espíritu está en el mismo estado. Has sido golpeado e insultado, has gritado de dolor, te has arrastrado por el suelo en tu propia sangre, y en tus vómitos has gemido pidiendo misericordia, has traicionado a todos. ¿Crees que hay alguna degradación en que no hayas caído?

Winston dejó de llorar, aunque seguía teniendo los ojos llenos de lágrimas. Miró a O'Brien.

-No he traicionado a Julia -dijo.

O'Brien lo miró pensativo.

-No, no. Eso es cierto. No has traicionado a Julia.

El corazón de Winston volvió a llenarse de aquella adoración por O'Brien que nada parecía capaz de destruir. «¡Qué inteligente pensó-, qué inteligente es este hombre!» Nunca dejaba O'Brien de comprender lo que se le decía. Cualquiera otra persona habría contestado que había traicionado a Julia. ¿No se lo habían sacado todo bajo tortura? Les había contado absolutamente todo lo que sabía de ella: su carácter, sus costumbres, su vida pasada; había confesado, dando los más pequeños detalles, todo lo que había ocurrido entre ellos, todo lo que él había dicho a ella y ella a él, sus comidas, alimentos comprados en el mercado negro, sus relaciones sexuales, sus vagas conspiraciones contra el Partido... y, sin embargo, en el sentido que él le daba a la palabra traicionar, no la había traicionado. Es decir, no había dejado de amarla.
Sus sentimientos hacia ella seguían siendo los mismos. O'Brien había entendido lo que él quería decir sin necesidad de explicárselo.

-Dime -murmuró Winston-, ¿cuándo me matarán?
-A lo mejor, tardan aún mucho tiempo -respondió O'Brien-. Eres un caso difícil. Pero no pierdas la esperanza. Todos se curan antes o después. Al final, te mataremos.



George Orwell - 1984

29.7.11

Mori

Exilios involuntarios, musas olvidadas, trastornos adquiridos, sueños corrompidos, despertares amargos, alabanzas innecesarias, trucos inútiles… Enfrentarse ante el mas grande rival, darme en cara contra mi peor enemigo, develé mis mas grandes actos de ilusionismo… y fallé, caí cual débil principiante, y el duelo, fue conmigo mismo.

El terror que inunda mis entrañas, no es generado mas que por mis propios miedos al fracaso, expugné a todos mis demonios, regurgité toda la vileza, devolví mis renuncias, desazolvé mis memorias… hasta que quedó la blanda carne fresca, roja, expuesta, sin corruptas marcas de pasado, dispuesta a ser reescrita, marcada y curada de nuevo.

Me he volcado entre mis libros, estudio todo lo que puedo, devoro las letras que me enseñan, escupo pocas palabras estos días, me encierro en las ideas, dejando pasar las horas y los días, mi mente se ha vuelto la trinchera impenetrable, de la cual todo es ausente, y nada es desapercibido, hasta no encontrar las respuestas o formulas concretas, es que despierto a la verdad, para encontrarme de nuevo, con que vivo para evolucionar.

Pronto vendrá mi nueva temporada, lo sé, el público ha sido paciente, pero de no volver al escenario me olvidará, estoy a un paso del ser borrado, mas pronto me recordarán, mi carta de presentación es única, y con mi sello me distinguirán, porque nadie hace nigromancia como yo, nadie envuelve en la mentalización como su servidor, nadie hace magia real que cautive a cualquier auditor.

Este escape, será el definitivo, he muerto varias veces, pero esta, será la marca que enuncie un legado, que por todo el mundo se escuche decir, que absolutamente toda la gente pueda leer, que nadie se quede fuera de saber, que este prestidigitador, el que escribe, el que enuncia, el que entrega sus palabras, ha muerto al fin, y fue solo por amor, el mas grande prestigio de todos los tiempos, nadie absolutamente sabrá el secreto.

Y todos se preguntarán ¿Cómo es que anda tan vigoroso el mencionado caballero? Pues el que ha resureccionado de entre la muerte, cual ente que se ha descarnado de su corazón, ahora vive, ahora se mueve, ahora respira, sin sentir el motor que le bombea desde el pecho, pero que su único devenir se ha convertido en una entidad biomecánica, habla, come, lucha, camina… pero no siente, está ausente del vivir.

Despójense del miedo, tranquilicen su pensamiento, traten de entender las palabras, y entenderán como es que es posible lo que les digo, no es nada de otro mundo, lo único que aseguro, es que sigo estando entre ustedes, mas no hay latido que siga en pié, mas todo lo demás sigue actuando cual fe, por el simple motivo de llevar a cabo mi mejor truco, desaparecer.

‘Mañana intentaré decidir cómo voy a vivir mi vida, y trataré de tomar esta decisión antes de que H. la tome por mi… Allí estaba mi inquebrantable enemigo, al asecho en el mundo de la magia, listo para reanudar su campaña de malignidades en mi contra.’



H.
 
IBSN: Internet Blog Serial Number 22-33-77-1984
Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons Attribution-Noncommercial-No Derivative Works 3.0 Unported License.
Blogalaxia